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Elogio a la desmesura: Platón y la vida duplicada

Publicado en: LAS PALABRAS Y LAS COSAS | Diciembre 2, 2010 | PDF

por Domingo Díaz
William Blake
El ejercicio intelectual de Platón fue tan grande que necesitó duplicar el mundo para albergar sus ideas. Desconocemos los motivos reales que movieron su desarrollo especulativo, quizás buscase una justificación teórica o simplemente consideraba abominables el entorno amurallado de la polis griega y sus coetáneos. No olvidemos las palabras del propio Nietzsche al considerar a Sócrates un ser «feo», motivo suficiente, quizás, dentro de la estética ateniense, para justificar un buen trago de cicuta.

Platón intentó desentrañar el misterio cosmológico de la vida y de la sociedad a través de un orden matemático. Creador de mundos perfectos, fue uno de los precursores de la literatura fantástica en la antigüedad clásica. Viajar por sus territorios conceptuales supone una experiencia fascinante, cuando no, una dosis de paciencia y desprecio intelectual de lo hasta ahora conocido. Sin embargo, va una advertencia para navegantes de las aguas platónicas: el lector deberá estar prevenido de los peligros que entrañan sus renglones, puesto que se mueven en una dialéctica ideológicamente seductora. El cristianismo conoció muy bien sus redes. Una vez hecha la advertencia, bien vale la pena el descubrimiento de un orden ideal, perfecto, circular e inmutable.

Por algunos comentadores sabemos que en Italia frecuentó las escuelas pitagóricas para conocer sus ideas acerca de las matemáticas y la educación, de la mano de Arquitas y Teodoro de Cirene. De regreso de su «viaje matemático» fundaría la Academia. ¿Qué había visto Platón en las matemáticas? Sólo una posibilidad: la de escapar del mundo sensible que está en constante cambio, y de lo que está en constante cambio no puede haber conocimiento.

Con Platón se inaugura una época de ebullición racional, una necesidad por escapar de las de explicaciones míticas. Eso pertenecía al pasado. Pero la ruptura con el mundo mítico es sólo parcial. Como ejemplos tenemos sus variadas incursiones literarias a través de los mitos para fundamentar cuestiones gnoseológicas, morales o cosmológicas.

El interés por cuestiones políticas siempre suscitó más interés que el mundo natural; Platón y la historia de la filosofía no son una excepción. En un nivel de igual importancia a la República, El Timeo —diálogo del mundo de la naturaleza— llegó hasta el siglo XII legando su filosofía natural. Algunos consideran que la pretensión de Platón era devolver al mundo y a las personas su génesis divina perdida con filósofos de la naturaleza. Lentamente el orden racional fue desplazando al orden natural.

Lo más asombroso en su literatura es el intento desmesurado por encontrar una justificación posible para todo este nuevo orden racional. Es evidente que este mundo sensible, humano y miserable no puede ser fuente de verdad, sólo es apariencia de cambio, de opinión. Necesitó un recurso fiable capaz de sostener su compleja trama mítica-racional: El Demiurgo. Este artesano divino será quien lleve adelante su obra a partir de una materia preexistente, creando un cosmos matemático. La huella pitagórica, religiosa y cosmológica no abandonará jamás a Platón. La obra final del Demiurgo, como dice David Lindberg, es «una criatura viviente».

Aristóteles, primer apóstata platónico que conocemos, desveló su secreto y fue capaz de rebelarse dejando en evidencia la posibilidad de que otra filosofía podía también ser verdadera. La síntesis medieval dará cuenta de que es posible admitir la coexistencia de verdades, incluso articuladas.